La hemorragia subconjuntival, también llamada hiposfagma, es el acúmulo de sangre debajo de la conjuntiva. La conjuntiva es la capa más externa del ojo, se trata de una mucosa que cubre la parte anterior del globo ocular, salvo la córnea, y la parte posterior de los párpados. Aunque a simple vista es de color blanco con algunos vasos sanguíneos, en realidad es una capa transparente y el color blanco se debe a las capas más profundas, principalmente la esclera, estructura rígida del ojo. La conjuntiva es como la piel del ojo, responsable de una primera protección frente a agresiones externas y es móvil, solo está adherida a planos más profundos en los bordes, es decir, en su unión con la córnea en su parte más central y en el borde interno de los párpados en su parte más periférica. Esto es así para permitir la movilidad del globo ocular.
Dado que no está adherida a planos profundos, cuando hay un sangrado a este nivel, la sangre se distribuye rápidamente por todo el espacio, pudiendo aparecer como una pequeña mancha rojiza hasta poder ocupar todo el espacio subconjuntival y volver de color rojizo toda la parte blanca del ojo. Dado que la conjuntiva es transparente, el color que provoca la hemorragia es rojo, el propio de la sangre, a diferencia de otras zonas de la piel en las que aparece de color violáceo ya que está matizado por la epidermis que es más opaca.
